Siempre me ha intrigado la forma tradicional en que los comerciantes de diamantes sellan un trato. Se dan la mano y dicen «Mazel y Braja» («buena fortuna y bendición»). Una vez que se han dicho esas pocas palabras, el trato está hecho y tiene todo el poder de una transacción …
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Aca es la Noticia ¡La Información de extremo a extremo!…